Y un ángel oscuro se posó sobre la luz
mientras la mirada buscaba el sol...
El silencio brotaba de su boca abierta
y pensé que la muerte me concedía la última palabra.
Al ver mis ojos cristalinos, el ángel posó su mano en mí
mientras el sol escalaba en la cima del infinito azul.
Y cuando vi su luz, el ángel brilló como mil estrellas
y su risa resplandeció en mi pupila, llevándose con ella
las nubes que oscurecían su hermoso velo blanco.
"Tú eres...", dijo;
"Sí, Yo Soy", respondí;
"Y eso siempre serás".
Y posando su índice sobre los labios,
como el que guarda un secreto,
se sonrío mientras se desvanecía en el sol.
Salud y sabiduría. |